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De una semana a otra, el hockey tomó un lugar en la cotidianeidad argentina que hace muchos años no lograba. Quizá el Mundial obtenido en Perth - Alemania 2002, también haya sido de gran repercusión en los medios y el día a día de cualquier ciudadano, pero el Rosario 2010 fue mucho más. El hecho de ser sede de la competencia más grande del universo y de ser las campeonas de la última Champions Trophy, sumaban una confianza y una responsabilidad extra para las mejores del hockey nacional.
Las Leonas fueron comandadas desde afuera de la cancha por un excelente ex hockista que logró ser un gran entrenador muy pensante e inteligente que además jamás dudó en demostrar cada uno de sus sentimientos más sinceros en cada paso como director técnico y vivió cada juego a flor de piel. Carlos “Chapa” Retegui lleva las riendas del equipo desde 2009 y sin dudas es “culpable” indiscutible del reciente logro. Él, depositó toda su confianza en el grupo de magníficas deportistas que le tocó entrenar y preparó junto a ellas y al resto del plantel cada detalle para llegar de la mejor manera al Mundial. Eligió nada más y nada menos que a la mejor jugadora del mundo para ponerle la cinta de capitana en su letal brazo derecho. Y así fue que Luciana Aymar capitaneó a Las Leonas una vez más y el desarrollo su tarea fue aprobado por Chapa y por cada aficionado partido tras partido.
Las citas mundialistas fueron 7 y Argentina jamás cayó. Sudáfrica, Corea del Sur, España, China, Inglaterra, Alemania y Holanda fueron las víctimas de los eficaces córners cortos y de las extraordinarias jugadas grupales o individuales de Las Leonas. “Lucha” Aymar, Noel Barrionuevo, Carla Rebecchi, Rosario Luchetti, Daniela Sruoga, Alejandra Gulla y Mariné Russo se encargaron de marcar los goles albicelestes. El resto de las chicas que jugaron cada certámen como si fuera el último también son heroínas indiscutibles. Comenzando por Soledad García que tuvo participación en varios de los tantos leoninos y siguiendo por la impecable Belén Succi que defendió el arco nacional de una manera excelente -terminando el torneo con la valla menos vencida (4 tantos en contra)-, cada leona merece reconocimiento, incluso las que a último momento quedaron afuera de la lista de convocadas.
Fueron 15 mil las personas que presenciaron el partido definitorio en el estadio Parque Habitacional Ludueña, pero fueron millones de argentinos los que apoyaron a la Selección desde cada lugar del país. De alguna manera, Las Leonas lograron llenar, aunque sea un poco, ese vacío que quedó en cada corazón futbolero tras el Mundial de Sudáfrica.
Desde la chica que practica hockey, hasta la señora que no entiende mucho de ningún deporte pero mientras el triunfo sea celeste y blanco festeja, todas sintieron el orgullo de tener semejante equipo de mujeres. Desde el muchacho que comenzó a seguir el campeonato para deleitarse con varios pares de maravillosas piernas, hasta el abuelo que desde el sillón de su living vive a flor de piel cada deporte y opina como si fuera el entrenador y estuviera adentro de la cancha, todos festejaron el enorme logro de las chicas que a pura garra consiguieron el oro mundial. Era esto lo que el país necesitaba, ver a un seleccionado que deje todo por la camiseta, que sea un grupo realmente unido que se conozca de memoria y se prepare al cien por ciento para coronarse en lo más alto del deporte sin importar el tiempo ni el sacrificio que todo el proceso implique. Esta Selección, la Mayor Femenina del Hockey, hace rato es reconocida como potencia mundial pero el sábado fue mucho más que eso. Al coronarse campeonas del mundo, las chicas de Retegui llevaron al país a tocar una vez más la cima de la montaña del éxito. Argentina campeona mundial; Las Leonas, indiscutidas heroínas merecidamente nombradas como orgullo nacional.
Jennifer López
















